martes, 03 febrero, 2026
María Dolores Espejo

María Dolores Espejo

La ternura de la Navidad.

Nadie quería darnos alojamiento, a pesar de tener en mi vientre al Salvador del Mundo, una criatura indefensa pero al mismo tiempo única.
Como todas las madres, quiero lo mejor para él, lucho y lucharé por darle lo mejor que tengo, mi cariño y mi comprensión. Menos mal que José está conmigo, me acompaña y me apoya en este momento tan importante para mí. Dios me ha  elegido para ser la Madre del Hijo del Hombre, pero esos mismos hombres hoy nos niegan posada.
No importa, confío en Dios y sé que no nos abandonará nunca. Él nos tendrá destinado un lugar donde podrá nacer, arropado por sus padres que lo quieren y lo cuidarán.
Estoy cansada y agotada, queda muy poco para que nazca el Niño. Me siento sola y acompañada al mismo tiempo. Es una sensación extraña, tengo miedo, ilusión, la incertidumbre me asusta, pero sé que Dios no me abandonará. He sido elegida y destinada para ser Madre de los hombres. Y a pesar de la responsabilidad, no tengo miedo.
Ese fue el testimonio de una Madre primeriza, que sólo pensó en el Ser que llevaba dentro.
Cada día miles de mujeres y hombres  sienten como el mundo no les da posada ni ayuda alguna. Los vemos en las calles, en nuestras ciudades, en la televisión, incluso en nuestras familias. Tienen las esperanza al igual que María de que Dios no los abandone. 
Que la Navidad no sea el único momento en el que nos  sintamos sensibles y tiernos  ante las desgracias. Seamos dignos de que nazca en cada uno de nosotros ese Jesús de Nazaret que con su vida nos dio una esperanza a la humanidad. 
Feliz Navidad.
Autores
Alberto Rus Espejo

Alberto Rus Espejo

Andrés Torrús de Dios

Andrés Torrús de Dios

Francisco Jiménez

Francisco Jiménez

Juan Carlos Medina

Juan Carlos Medina

María Dolores Espejo

María Dolores Espejo

Mateo Villarrubia

Mateo Villarrubia

Miguel Vega

Miguel Vega

Pablo Guitarte

Pablo Guitarte

Santos Domínguez

Santos Domínguez

Silverio Franconetti

Silverio Franconetti